miércoles, 5 de mayo de 2010
Hace exactamente 14 años atrás fue mi tía de Kinder, la que me hizo la pregunta del millón: ¿Sandra, que quieres ser cuando grande?, en ese instante -y aún lo recuerdo-, le dije a mi tía Marisol, que quería ser veterinaria para atender a los animalitos y curarlos; lo que yo no sabía en ese momento, era que cuando grande iba a ser como ella e iba a trabajar con niños como yo en ese momento.
Con el transcurso del tiempo, nunca me interesé en la carrera; era buena en las manualidades y aún lo soy, y como que toda la gente que me rodeaba me decía: deberías estudiar algo con pedagogía. Yo, hacía caso omiso y quería estudiar traducción de idiomas en la UDEC.. ví la malla curricular y me fuí de espaldas !, me espanté horrible !, pasó el tiempo y no sabía que estudiar.. algo humanista obviamente, ya que detesto los números y decidí mi carrera dos un mes antes de rendir la PSU.
¿A que se debió este cambio repentino? (se preguntarán) fué, porque de partida no me gusta que los menores pidan dinero en las calles o que vendan stickers o lo que sea, siendo que sus padres están capacitados para hacerlo y al enviarlos a ellos a las calles, están infringiendo uno de los principales derechos de los niños y ni siquiera lo asimilan como tal.
Un día, andaba yo por las calles de Concepción, cuando veo a una señora de aproximadamente unos 40 años, con dos pequeños de no más de 7 años la mas grande y el menor debería haber tenido como 5 años aproximadamente. Los niños se veían no muy bien cuidados, ya que andaban con sus caritas y ropas sucias y la señora bien vestida y maquillada.. por lo que pude observar también, los niños se acercaban a ratos a ella, como diciéndole algo y ella los apartaba del lugar diciéndoles que fueran no más. Sentí pena, por no poder hacer nada en contra de eso, ya que claramente la señora enviaba a los niños a pedir dinero a la gente que hacía sus compras, y como los niños andaban sucios, a la gente le daba pena verlos así y les daban dinero el que era entregado a la señora por los niños.
Sentí rabia y ganas de encarar a la señora e increparla en el porqué hacía eso con los niños y no ella !.. en ese momento quería sentirme capaz de realizar un bien, un cambio en la mentalidad de un grupo determinado de personas.
Si quiera con eso sentirme bien conmigo misma.. de saber que aporté con un granito de arena a que se hagan valer los derechos de los niños, NUESTROS NIÑOS :)
Por eso estudio lo que estudio, porque aparte de que la carrera tiene mención en inglés, y que me guste hacer cosas manuales para los niños, me gusta interactuar con ellos, guiarlos, protegerlos, hacerles saber que conmigo van a poder contar pase lo que pase y que su tía Sandra va a estar para lo que necesiten.
Con el transcurso del tiempo, nunca me interesé en la carrera; era buena en las manualidades y aún lo soy, y como que toda la gente que me rodeaba me decía: deberías estudiar algo con pedagogía. Yo, hacía caso omiso y quería estudiar traducción de idiomas en la UDEC.. ví la malla curricular y me fuí de espaldas !, me espanté horrible !, pasó el tiempo y no sabía que estudiar.. algo humanista obviamente, ya que detesto los números y decidí mi carrera dos un mes antes de rendir la PSU.
¿A que se debió este cambio repentino? (se preguntarán) fué, porque de partida no me gusta que los menores pidan dinero en las calles o que vendan stickers o lo que sea, siendo que sus padres están capacitados para hacerlo y al enviarlos a ellos a las calles, están infringiendo uno de los principales derechos de los niños y ni siquiera lo asimilan como tal.
Un día, andaba yo por las calles de Concepción, cuando veo a una señora de aproximadamente unos 40 años, con dos pequeños de no más de 7 años la mas grande y el menor debería haber tenido como 5 años aproximadamente. Los niños se veían no muy bien cuidados, ya que andaban con sus caritas y ropas sucias y la señora bien vestida y maquillada.. por lo que pude observar también, los niños se acercaban a ratos a ella, como diciéndole algo y ella los apartaba del lugar diciéndoles que fueran no más. Sentí pena, por no poder hacer nada en contra de eso, ya que claramente la señora enviaba a los niños a pedir dinero a la gente que hacía sus compras, y como los niños andaban sucios, a la gente le daba pena verlos así y les daban dinero el que era entregado a la señora por los niños.
Sentí rabia y ganas de encarar a la señora e increparla en el porqué hacía eso con los niños y no ella !.. en ese momento quería sentirme capaz de realizar un bien, un cambio en la mentalidad de un grupo determinado de personas.
Si quiera con eso sentirme bien conmigo misma.. de saber que aporté con un granito de arena a que se hagan valer los derechos de los niños, NUESTROS NIÑOS :)Por eso estudio lo que estudio, porque aparte de que la carrera tiene mención en inglés, y que me guste hacer cosas manuales para los niños, me gusta interactuar con ellos, guiarlos, protegerlos, hacerles saber que conmigo van a poder contar pase lo que pase y que su tía Sandra va a estar para lo que necesiten.
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